George Ntavoutian

2026-04-23

Si te mueves en el mundillo del BMX, fijo que te suena George Ntavoutian. Y si no, te recomendamos que le sigas la pista. Empezando por su vuelta completa de récord mundial, dale al play. Vale. Ahora. Originario de Kalamata, en Grecia, y ahora afincado en Atenas, George lidera una nueva ola, llevando el BMX más allá de los límites y hasta lo más alto. Desde que empezó a montar en bici con su padre, pasando por aquel primer contacto con el BMX en una bici prestada y su primer salto, George se enganchó al mundo de las dos ruedas desde muy pequeño. Y el resto ya es historia. Ahora encontrarás a George metido en casi todos los deportes de dos ruedas, aunque el BMX sigue siendo su guía. Lo ha llevado a un nivel casi artístico: ve las ciudades como un lienzo lleno de posibilidades, donde la arquitectura se convierte en oportunidad. Sin plan B, llamamos a George para ver qué le mueve.

 

Para los que no te conocen, preséntate.

Me llamo George Ntavoutian, tengo 27 años y soy de Grecia. Monto en BMX desde el 2011. La verdad es que estoy enganchado a todos los deportes que tengan dos o cuatro ruedas: motocross, karts, skate y todo tipo de bicicletas. Soy de Kalamata, y hace poco me mudé a Atenas para montar más con la comunidad de allí, conocer a la gente y descubrir nuevos sitios y oportunidades. Kalamata es una ciudad pequeña, y Atenas tiene un poco más que ofrecer. Si no estoy en Atenas o en Kalamata, estoy viajando por el mundo con mi bici, que es lo que más me gusta hacer.
 

Háblanos de tu trayectoria en el BMX.

Así que llevo montando en bici toda la vida, porque mi padre hacía ciclismo de carretera y también descenso. Él fue quien me metió en el mundo de la bici de montaña y la carretera cuando tenía dos años, y luego, con 9 o 10, me empecé a enganchar mucho al skate.
Recuerdo que por aquella época vi a un chico con una BMX en la plaza donde aprendí a hacer skate y pensé: “esto es lo más”. Le pedí que me dejara la bici y lo primero que hice fue saltar por encima del skate… y ahí fue cuando me enganché de verdad.

 

¿Y cómo has llegado de ahí a donde estás hoy?

La verdad es que nunca dejé de montar. Nunca pensé en hacer otra cosa. Solo quería montar en bici. Nunca quise trabajar, solo montar en bici todo el día, todos los días. La verdad es que nunca tuve un plan B, lo único que quería era montar. Disfrutar y vivir mi sueño.

Describe la escena en Atenas.

Hace unos años la escena estaba en su mejor momento, allá por 2015 o 2016. El BMX estaba en todas partes, había más tiendas y podías salir a cualquier sitio y encontrarte con gente montando. Por desgracia, con la llegada del Covid cerraron muchas tiendas de bicis y parece que la gente se fue desenganchando un poco del BMX. La gente con la que empecé a montar cuando llegué a Atenas ahora monta bastante menos y parece que la escena se está apagando, pero a la vez se ve una nueva generación que viene con mucha energía, así que creo que todo volverá a tirar para arriba.

 

¿Cómo es un día normal para ti en Atenas?

Me levanto, intento ser constante y despertarme a una buena hora. Saco al perro a dar una vuelta rápida y luego desayuno; me mola cocinar en casa, así que siempre me hago algo yo mismo. Desayuno bien antes de entrenar y hacer un poco de estiramientos. Luego cojo la moto y me voy a tomar un café al centro. Luego vuelvo a casa a comer y después pillo la BMX para salir a montar con los colegas por la ciudad, donde nos pille el rollo: parque, calle, tierra o lo que surja.
Soy bastante sociable, así que por la tarde-noche suele venir gente a casa y hacemos una barbacoa, pizzas o lo que surja. Más tarde igual me tomo una cerveza por ahí o me quedo tranquilo en casa, aunque los fines de semana a veces acabo de fiesta hasta las tantas… estoy a tope con esto y no me quiero perder nada.

 

Ese es un día típico en Atenas: disfrutar y no parar.
 

Te mueves en todo dentro del BMX, parque, tierra, calle y más, ¿hay algo que te mole más que el resto?

Yo diría que una mezcla de todo. Me gusta mezclar todas las disciplinas del BMX en una, hacer trucos de parque en la calle, por ejemplo, o al revés. O crear algo nuevo y sacar un buen clip que sea diferente y motive a la gente.

 

Eres bastante conocido por tus vueltas completas, ¿de dónde viene esa pasión?

Es una historia curiosa. Cuando llegó la Covid, Red Bull y yo queríamos montar un circuito completo en el patio de al lado de mi casa; es un espacio pequeño y no es recto, es bastante irregular. Había una esquinita y no sabíamos muy bien qué montar ahí. Recuerdo ver Swampfest en Estados Unidos, donde tenían una vuelta abierta, y un colega y yo pensamos en montar algo así ahí. Ahí empezó todo; al tener la suerte de tener uno en el patio de casa, acabé pillándole el truco y se me dio bastante bien. Me encantaba la sensación. Hice unas cuantas vueltas completas en un concurso de Vans y supongo que de ahí me quedó lo de “el de la vuelta completa”…
 

Unos años después hubo un evento en Francia donde montaron una rampa completa en un skatepark, y los que la hicieron pensaban que nadie iba a conseguir darle la vuelta entera, así que la cosa era: ¿quién se va a atrever? Un colega de Francia me llamó y me dijo: "tienes que venir a probarlo". Fue bastante gracioso porque la gente estaba apostando por mí; llegué al parque y a los treinta minutos ya había hecho la vuelta. Lo más gracioso es que el evento era el domingo y yo lo hice a la primera el viernes. Tuvimos que mantenerlo en secreto durante dos días, y seguramente lo hice unas 20 veces antes de que empezara el evento… pero tocaba no decir ni mu. Cuando llegó el evento, me hicieron prometer que no diría nada; tenía que hacer como si nunca lo hubiera intentado. Y al final, mira tú, acabé ganando. Desde entonces, supongo que me he quedado con lo de “el de la vuelta completa”, y a partir de ahí quise probar la más grande del mundo…
 

Cuéntanos cómo fue tu vuelta completa de récord mundial.

Pues un chico de Red Bull intentó esa misma vuelta y no lo consiguió, lo que generó bastante debate sobre si era posible o no, así que yo tenía muchas ganas de intentarlo. Se me metió en la cabeza que podía hacerlo, así que fui y lo hice…
 

¿Y cómo te enfrentas a algo así?
Al final es todo mental: te metes en la cabeza que vas a ser tú quien lo haga, y desde ahí ya no hay marcha atrás. Tienes que hacerlo. Por suerte teníamos una colchoneta gigante de aire para poder entrenar: la velocidad, la trazada, la entrada, pero cuando lo quitaron, ahí sí que me entró el miedo, porque es el momento en el que puedes venirte abajo y echarte atrás. Me llevaba un coche para pillar velocidad y, justo antes de hacerlo, le dije al colega que conducía que pusiera buena música; la puso a tope y me vine arriba.
 

De hecho, en una de las pruebas lo hice casi sin querer: completé la rampa entera y esquivé la colchoneta de aire en la salida, así que supe que en el siguiente intento iba a salir. "Quitad la colchoneta, lo voy a hacer ahora mismo". Aún ahora, cuando lo pienso, se me acelera el pulso.
 

¿Cuál es la diferencia entre tener confianza y ser un inconsciente en el BMX?
Yo diría que volverte un poco loco es lo que te da confianza. Te caes por ir a lo loco, y cuanto más te caes, más experiencia coges y más confianza ganas. Al final, todo va de la mano. Es mejor ir a lo loco sin rendirte.
 

Has llevado el BMX más allá de los parques e incluso de la calle, integrándolo en la arquitectura urbana. ¿Lo ves más como arte que como un deporte de rendimiento?
Sin duda, yo lo veo más como arte que como deporte. Desde que me enganché al BMX, ya no veo el mundo igual: todo son sitios para montar, y para mí eso es puro arte. No puedo ver unas escaleras como solo escaleras, quiero montarlas. La gente ve un bordillo y se sienta; yo lo veo y quiero deslizarme por él.
 

También haces skate, ¿cómo llevas eso al BMX?

Creo que el BMX y el skate tienen muchas cosas en común en cuanto a trucos y movimientos; compartimos rampas, compartimos los mismos sitios. En ambos lados, en normal y en el contrario. Me mola montar en skate, de pequeño jugaba mucho al Tony Hawk y me metí en el skate antes que en el BMX. Muchas veces me pongo con el skate para calentar antes de coger la BMX. Le tengo mucho respeto a todos los deportes de tabla; quien esté ahí fuera montando y dándolo todo, tiene todo mi respeto.
 

¿Cómo dirías que ha evolucionado tu forma de montar con los años?
No me gusta hablar de cómo monto, así que la verdad es que no sé muy bien cómo responder a esa pregunta. Pero diría que simplemente intento montar, pero cada vez más fino en general: más constante con los trucos y más relajado sobre la bici. Intento no ir tan justo como antes…
 

¿Y fuera del BMX? ¿Qué te gusta? ¿Cuáles son tus intereses?

Claro. Lo que más me gusta es montar en moto todo el rato; tengo una Harley y me encanta moverme con ella por la ciudad o hacer escapadas. Me encanta montar en motos de cross y pit bikes también. También me encanta cocinar, hacer mis propias pizzas y preparar carne a la parrilla. También me gusta dibujar, y últimamente me ha dado por el paracaidismo, una nueva pasión. También hago bastante gimnasia, salto desde acantilados y en cama elástica; hace poco me pillé una y estoy flipando, era un sueño de pequeño. Me encantan los deportes extremos, sin más.
 

¿A quién admiras dentro del BMX?
Dentro del BMX, mi mayor influencia es Pat Casey. Tuve la suerte de conocerlo y poder llamarlo amigo antes de que falleciera.
 

¿Y fuera del BMX?

Brendon Semenuk también es un referente para mí, es ciclista de montaña.
Y Axel Hodges, piloto de motocross, también es una gran inspiración para mí; es de mis favoritos y además un buen amigo. Me encanta ver a Greyson Fletcher en skate y a Arthur Longo en snowboard.
 

¿Cómo describirías el rollo que hay en el equipo BMX de Vans?

Siempre he tenido ese rollo de familia. Es como una sola familia, un círculo muy cercano. Todo con el mismo rollo. El ambiente es siempre increíble, dentro y fuera del BMX; al final somos una familia.

¿Algo que añadir? ¿Un mensaje para internet? ¿Un mensaje a tu antiguo yo?

Estoy encantado de estar aquí y muy contento de no haber tirado la toalla nunca. Tengo la suerte de vivir de lo que me apasiona, conocer gente, pasarlo bien, compartirlo y disfrutar de la vida.

 

Sigue tus sueños, no pares.