Alexey Krasniy
2026-01-29

Alexey es una figura en constante movimiento, pero auténticamente original dentro de la escena europea. Originario de Moscú, donde empezó a hacer skate. La guerra en Ucrania y la incertidumbre que trajo consigo llevaron a Alexey a trasladarse a Barcelona, donde ahora reside. Alexey encarna la autenticidad en todo lo que hace. Demuestra que el skate sigue siendo mirar más allá de la arquitectura, las calles o el hormigón. Es un skater que encuentra oportunidades donde otros ven barreras. Su trabajo más reciente, Limbo, lo demuestra al mezclar su habilidad sobre la tabla con una banda sonora surrealista conectada a su pasado. Hablamos con Alexey desde su ciudad adoptiva, Barcelona, para charlar sobre su trabajo, su trayectoria, sus traslados y su afición por el skate… incluso con una placa en el pie.
Háblanos un poco de ti.
Me llamo Alexey, tengo 29 años y soy de Moscú, donde nací y crecí.
¿Dónde estás ahora?
Estoy en Barcelona, en el Poble-sec, donde vivo desde hace tres años.
Háblanos de tu trayectoria en el skate. ¿Cómo empezaste en esto?
Todo empezó en Moscú, solía montar en bicicleta, una bicicleta de carreras BMX. No era profesional, pero supongo que era lo suficientemente bueno como para conseguir algo de equipo. En aquel momento era demasiado equipo para la época y para el espacio que teníamos en casa, y mis padres me decían: «Venga, es demasiado». Pero también tenía un monopatín y sentía que tenía que usarlo. Necesito hacer skate, montarme en el monopatín, subirme a cosas, fuera lo que fuera. Ahí es realmente donde comenzó todo.

¿Y desde ahí cómo seguiste avanzando en el skate?
Había un chico en mi barrio que ya era muy bueno con el monopatín, tenía patrocinadores y todo el rollo. Lo vi haciendo skate y me enseñó algunas cosas, lo básico, en realidad. Empezamos a hacer bastante skate juntos. Recuerdo que un día llegué a casa y vi que tenía las zapatillas destrozadas por la lija del monopatín. Ahí me di cuenta de que ya estaba enganchado al skate: las zapatillas se me rompían de tanto rozar con la tabla. A los 14 o 15 años, empezamos a ir un poco más al centro de Moscú. Allí conocí a más peña, que acabó convirtiéndose en mi grupo de amigos, y empezamos a movernos juntos haciendo skate por la ciudad. No hacía otra cosa que skate, todos los días. Era lo único que quería hacer, y todavía lo es. Conocí al tío que puso en marcha el programa de Vans en Rusia. Era una especie de leyenda y, un día, me vio haciendo skate y me invitó a pasar por la oficina para recoger algo de material. Pasé por allí y, a partir de ahí, una cosa llevó a la otra. Empecé a viajar con los skaters rusos que ya estaban con Vans en esa época. Éramos un grupo muy unido. Teníamos una tienda de skate abierta por Toyla, de Rassvet en aquel momento, y algunos otros, que también me incorporaron al equipo, lo que me moló mucho. A partir de ahí estuvimos rodando mucho, Toyla era muy selectivo y yo estaba orgulloso del trabajo que hacíamos. Luego, en 2019, el equipo de Vans Europe y yo conocimos a Pfanner y a todo su equipo. Yo estaba terminando mis estudios y, al final del viaje, me invitaron a París… Supongo que ahí empezó todo.
¿Y ahora?
En octubre de 2022, me mudé a Barcelona. Hace ya unos tres años. Es difícil cambiar toda tu vida cuando tienes 25 o 26 años, a mí me resultó muy complicado. Nunca quise irme de Moscú, pero por suerte ya tenía muchos amigos en Barcelona. De 2019 a 2022 viajé con el equipo de Vans y Carhartt, así que por suerte conocía a algunas personas. Dudaba entre Barcelona y Berlín, pero como era otoño pensé que Berlín sería muy frío. Así que decidí pasar el invierno en Barcelona y ver qué tal… Al final me quedé y estoy muy contento aquí.
Describe la escena local.
Hay muchos expatriados y muchos skaters de diferentes equipos. Tienes que encontrar tu equipo para instalarte y disfrutarlo al máximo. Es una gran ciudad que me gusta, y el clima es bastante bueno. Grabo mucho con mi colega Dima, que se sale. Nos conocimos por casualidad en un estreno y ahora grabamos y hacemos skate juntos a menudo.
¿Cómo es un día normal para ti?
Me suelo levantar bastante tarde, sobre las 10 de la mañana, ya que me gusta la noche. Me quedo en pie hasta las 3 o 4 de la mañana... Me pego una ducha fría, hago un poco de ejercicio para activar el cuerpo y luego desayuno. Arreglo algunos temas administrativos y después, a hacer skate. Igual toco un poco la guitarra. Estoy muy metido en ello últimamente. Me siento en la terraza y toco todo el día.

¿Cómo te va con el español?
Ahi va. Voy aprendiendo. Entiendo bastante, pero cuando hablan tan rápido a veces se me escapan cosas. Estoy yendo a clases, pero necesito esforzarme más. Sé lo básico, pero me gustaría poder mantener conversaciones con más soltura.
Volviendo al skate, ¿nos puedes hablar de tu participación en Limbo, que ha salido a principios de este año?
Nos llevó un año rodarla, por toda Europa con el equipo de Vans y algunas cosas de Barcelona grabadas por Dima y Jack Thompson. Fue un currazo, pero hecho con mucho cariño. Lo disfruté mucho. Tengo muchos colegas en Moscú metidos en el mundo del arte y la música, con los que quería colaborar y apoyar a músicos independientes. Me mandaron muchas cosas. Paul Labadie se encargó de la edición y, aunque normalmente trabaja desde su propia visión, se mostró muy abierto a colaborar con mis dibujos, mi música y las ideas que tenía en mente. Tenía muchas ganas de hacer algo especial, algo que llevaba tiempo en mente. Nunca quise dejar Rusia, pero tuve que hacerlo, así que era algo muy personal para mí, como un sueño extraño y surrealista.
A nivel musical es un poco distinto al resto, ¿por qué?
Conozco a gente muy buena en Moscú, grandes músicos que estudiaron en un conservatorio increíble y tocaban constantemente en conciertos por la ciudad. Realmente quería que participaran para tener algo realmente diferente que reflejara mi personalidad. No tiene letra: es repetitiva, pero también tiene progresión. Además, es inquietante, no es una música alegre. La música dice mucho, quiero que la gente sienta algo al escucharla. La música es fundamental para mí. Me ha salvado más de una vez y ha dicho cosas que las palabras no podían decir. La música te da respuestas a través de las emociones.
¿Nos explicas qué es eso de la placa en el pie?
Lo grabé todo con una placa en el pie... Estaba de viaje con Carhartt en Milán y volvía a Moscú. Hacía escala en Alemania y los de Vans estaban por allí, así que decidí parar unos días en Colonia para verlos. Max Pack vino a verme y me dijo que Dusty se había roto el tobillo, un gran comienzo. Hicimos skate, pasamos unos días muy buenos y al final acabé rompiéndome el tobillo también. Empezó a llover tan fuerte que Pfanner me llevó al hospital, me pusieron una escayola y me dieron una jeringuilla para que me pusiera la inyección yo mismo, y tuve que volar a Moscú así. No fue la mejor experiencia. Llegué a Moscú y me operaron inmediatamente, donde me colocaron una placa durante 8 meses…. Fue entonces cuando empecé a tocar música: guitarra, bajo y a pinchar. Me pude volver a subir al monopatín unos seis meses después y fue entonces cuando empezamos a grabar poco a poco en Barcelona. Fue una experiencia dura, me dio un poco de bajo, pero son cosas que te hacen más fuerte.

¿Qué y quién te inspira en el skate?
Mark Gonzales. Punto. Esto es una verdadera inspiración para mí. John Cardiel también me inspira mucho, está lleno de vida. Nunca lo he conocido en persona, pero se puede sentir toda esa energía que desprende. La verdad es que cualquier persona con ganas de vivir me inspira.
¿Y aparte del skate? ¿Qué te gusta? ¿Cuáles son tus intereses?
Músicos, artistas y cineastas: personas con ideas. Me gusta toda esa escena. Me inspiran las personas que se salen del camino marcado, porque es mucho más difícil hacer el tuyo propio que seguir al resto. Te enfrentas a retos, tienes que lidiar con ellos. Eso me inspira.
¿Cómo describirías el rollo del equipo de skate de Vans?
Somos una especie de banda. Viajamos por todo el mundo dando conciertos. Cada viaje es inolvidable. Hay tanta gente increíble que, cuando nos reunimos, surge una magia especial y la creatividad se contagia. Pfanner se lo curra mucho para que todo encaje.
¿Tus Vans favoritas para hacer skate?
Me gustan las Authentic. Las Classic blancas y negras.
¿Algo que añadir? ¿Un mensaje para internet? ¿Un mensaje a tu antiguo yo?
Cree en ti mismo pase lo que pase. Cree en tus sueños. Cuida a tus amigos.